Una zorra que miraba su sombra al amanecer se dijo:
"Hoy me comeré un camello para almorzar"
Se pasó toda la mañana buscando camellos.
Cuando llegó el mediodía, miró otra vez a su sombra y se dijo:
"¡Está bien!... Me conformaré con un ratón"
2
Una mañana la zorra se despertó con cierta sequedad en la
garganta y con un vivo deseo de comer algo refrescante distinto de su acostumbrada comida. Por ejemplo, un buen racimo de uvas. Y llegaba hasta ella un rico olorcillo de uva moscatel.
"Bueno -dijo para sí la zorra-. Hoy quiero cambiar. Después de tanta carne de ratón, me sentará bien un poco de fruta."
Y se dirigió hacia la parra cuyo aroma había percibido. Apretados racimos colgaban de ella. Había muchos, pero...
"¡Que extraño! -rezongó el animal-, no creí que estuvieran tan altos. De un buen salto los alcanzaré."
Tomó carrera y saltó abriendo la boca. Pero, ¡qué va! Llegó a un palmo del racimo: el salto se le quedó corto. Sin embargo, la zorra no se desanimó. De nuevo tomó carrera y volvió a saltar: ¡nada! Probó otra vez a insistió en la prueba, pero las uvas parecían cada vez más altas.
Jadeando por el esfuerzo, la zorra se convenció de que era inútil repetir el intento. Los racimos estaban a demasiada altura para poder alcanzarlos de un salto.
Se resignó, pues, a renunciar a las uvas, y se disponía a regresar al bosque, cuando se dio cuenta de que desde una rama cercana un pajarillo había observado toda la escena. ¡Qué ridículo papel estuvo haciendo! Precisamente ella, la señora zorra, no había conseguido apoderarse de lo que le gustaba. Pero al punto halló lo que creyó una salida airosa
-¿Sabes? -dijo, dirigiéndose al pajarillo-, me avisaron de que estaban maduras, pero veo que aún están verdes. Por eso no quiero tomarlas. Las uvas verdes no son un plato apropiado para quien tiene tan buen paladar como yo.
3
Dijo la Zorra al Busto,
Después de olerlo:
«Tu cabeza es hermosa,
Pero sin seso»
Como éste hay muchos,
Que aunque parecen hombres,
Sólo son bustos.
miércoles, 10 de febrero de 2010
Claudio Lepratti (1969- )
...para matar al hombre de la paz para golpear su frente limpia de pesadillas tuvieron que convertirse en pesadilla para vencer al hombre de la paz tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte matar y matar más para seguir matando y condenarse a la blindada soledad para matar al hombre que era un pueblo tuvieron que quedarse sin el pueblo...
Siento que mi pecho tiembla, Que se turba mi razón, Y de la vigüela al son Imploro A la alma de un sabio Que venga a mover mi labio Y alentar mi corazón.
Si no llego a treinta y una De fijo en treinta me planto Y esta confianza adelanto Porque recebí en mi mismo Con el agua del bautismo La facultá para el canto.
Que cante todo viviente Otorgó el Eterno Padre Cante todo el que le cuadre Como lo hacemos los dos Pues sólo no tiene voz El ser que no tiene sangre.
Yo he conocido cantores Que era un gusto el escuchar Mas no quieren opinar Y se divierten cantando Pero yo canto opinando Que es mi modo de cantar.
El que va por esta senda Cuanto sabe desembucha Y aunque mi cencia no es mucha Esto en mi favor previene Yo sé el corazón que tiene El que con gusto me escucha.
Lo que pinta este pincel Ni el tiempo lo ha de borrar Ninguno se ha de animar A corregirme la plana No pinta quien tiene gana Sino quien sabe pintar.
Y el que me quiera enmendar mucho tiene que saber; tiene mucho que aprender el que me sepa escuchar; tiene mucho que rumiar el que me quiera entender.
De naides sigo el ejemplo, naides a dirigirme viene; yo digo cuanto conviene, y el que en tal güeya se planta, debe cantar, cuando canta, con toda la voz que tiene.
Y enpriéstenmé su atención si ansí me quieren honrar de no, tendré que callar, pues el pájaro cantor jamás se para de cantar en árbol que no da flor.
Hay trapitos que golpiar y de aquí no me levanto; si quieren que desembuche: tengo que decirles tanto que les mando que me escuchen.
Déjenmé tomar un trago: estas son otras cuarenta mi garganta esta sedienta, y de esto no me abochorno, pues el viejo, como el horno, por la boca se calienta.
Y en la burbuja van los dos después de tanto jugar por jugar Y en la burbuja están los dos con los mejores naipes que existen
Un hilo invisible los une invisible pero notorio y sobre todo sensible Y en la burbuja van los dos rápido, por avenidas, por caminitos, por pasajes por donde la inspirada hada de los encantamientos los lleve
Campana y badajo una vez más cosas que siguen pasando y el hilo más antiguo
Algún día la burbuja estallará pero mientras tanto está el presente ese que los necios llaman “espera” Algún día la burbuja estallará pero mientras tanto están los naipes los mejores naipes que existen.