y les dejamos esta letra que arranca diciendo:Por la blanda arena que lame el mar... (nada másy nada menos)
Alfonsina y el mar
Por la blanda arena que lame el mar Su pequeña huella no vuelve mas, Un sendero solo de pena y silencio llego Hasta el agua profunda, Un sendero solo de penas mudas llego Hasta la espuma.
Sabe dios que angustia te acompaño Que dolores viejos callo tu voz Para recostarte arrullada en el canto De las caracolas marinas
La cancion que canta en el fondo oscuro del mar La caracola. Te vas alfonsina con tu soledad Que poemas nuevos fuiste a buscar ...? Una voz antigua de viento y de sal Te requiebra el alma y la esta llevando
Y te vas hacia alla como en sueños, Dormida, alfonsina, vestida de mar ...
Cinco sirenitas te llevaran Por caminos de algas y de coral Y fosforecentes caballos marinos haran Una ronda a tu lado Y los habitantes del agua van a jugar Pronto a tu lado.
Bajame la lampara un poco mas Dejame que duerma nodriza en paz Y si llama el no le digas que estoy Dile que alfonsina no vuelve ...
Y si llama el no le digas nunca que estoy, Di que me he ido ...
Te vas alfonsina con tu soledad Que poemas nuevos fuiste a buscar ...? Una voz antigua de viento y de sal Te requiebra el alma y la esta llevando Y te vas hacia alla como en sueños, Dormida, alfonsina, vestida de mar ...
El ángel insomne desvariaba entre mármoles. Arruinadas ropas, vestía de musgo. Contemplaba exánime, desde las alturas, la vida pasar al revés de los muros. Rostro mellado, estáticos ojos. Lloraba de noche, algunos lo vieron. Murmuraba en silencio una letanía, con voz de granito y mármol. El ángel insomne sufría en silencio. Desprolijos cabellos, frente erosionada. Quiso una noche mirar las estrellas, volar a la luna, salir de la cripta. El cielo, implacable, descargó su furia. Recordó al ángel que él no era, que no existía,
¿Y si Dios fuera mujer? pregunta Juan sin inmutarse, vaya, vaya si Dios fuera mujer es posible que agnósticos y ateos no dijéramos no con la cabeza y dijéramos sí con las entrañas. Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez para besar sus pies no de bronce, su pubis no de piedra, sus pechos no de mármol, sus labios no de yeso. Si Dios fuera mujer la abrazaríamos para arrancarla de su lontananza y no habría que jurar hasta que la muerte nos separe ya que sería inmortal por antonomasia y en vez de transmitirnos SIDA o pánico nos contagiaría su inmortalidad. Si Dios fuera mujer no se instalaría lejana en el reino de los cielos, sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno, con sus brazos no cerrados, su rosa no de plástico y su amor no de ángeles. Ay Dios mío, Dios mío si hasta siempre y desde siempre fueras una mujer qué lindo escándalo sería, qué venturosa, espléndida, imposible, prodigiosa blasfemia.